martes, 19 de enero de 2010

Sobre deuda legítima o ilegítima, verdades o mentiras, los sujetos de la democracia y el fatídico dilema de reforma o restauración conservadora.



El otro día me llegaba por correo electrónico una carta escrita por Alejandro Olmos Gaona que posteamos completa en es la ECONOMíA... sobre el tema del Banco Central, el pago de la deuda externa y los dichos de la Presidenta de la Nación, que en estos días tanto revuelo genero en los mentideros políticos, como sabemos una cosa lleva a la otra en la blogosfera y de aquella carta pasamos a leer la afirmación que LA PRESIDENTA MIENTE Y AGRAVIA. "El Primer Gobierno democrático avaló la deuda ilegítima" en el blog de Ricardo Campero, terminando como no podía ser de otra manera, recordando la convocatoria por la "economía de guerra" del 85, el discurso de Parque Norte y releyendo un análisis político de Atilio Boron sobre este ultimo: Los dilemas de la modernización y los sujetos de la democracia.(click aquí).

De la carta a la Presidente de la Nación nos quedamos con este párrafo:
"En todo este tema de la remoción del Presidente del Banco Central, y salvo excepciones, toda la oposición se ha limitado a cuestionar aspectos formales de la decisión, y se han cuidado muy bien de hablar de la deuda, porque tanto la dirigencia política justicialista, opositora al actual gobierno, como la Unión Cívica Radical y muchas personas que hoy son funcionarios del Estado participaron en refinanciar ese fraude, tratando de convalidarlo. Por supuesto hay que sumar a dirigentes de la Coalición Cívica y de Pro que siempre han estado de acuerdo en pagar la deuda, sin preocuparles que de esa manera se violara un estado de derecho que siempre dicen defender."

Del análisis de Atilio Boron rescatamos este otro:
"El régimen democrático se enfrenta hoy, en la Argentina, a un dilema ya conocido en la larga marcha de las democracias occidentales: reforma o restauración reaccionaria. No caben las medias tintas. El inmovilismo y el quietismo gubernamental, junto a la apatía y la desmovilización de la sociedad civil, sólo servirán para atizar las hogueras de los autoritarios. Está visto que, a tres años de democracia, la burguesía ni invierte en el país ni desarrolla el capitalismo. De este modo, las políticas de reforma social se transforman automáticamente en inflacionarias y por ende en desestabilizadoras. El debate privatismo versus estatismo, tan caro a la derecha argentina, es puramente sofístico porque no hay iniciativas burguesas para desarrollar este capitalismo. No sólo iniciativas: tampoco hay un proyecto de hegemonía burguesa para la Argentina. ¿Es razonable condicionar el futuro democrático de la Argentina al cálculo comparativo de la tasa de ganancia de un centenar de empresas oligopólicas? La respuesta es evidente. La necesidad de una democracia profundamente reformista también."


Nos parece que los sujetos de la democracia hace 25 años que caminamos en círculos sin encontrarle la solución al fatídico dilema.

Los que no somos profesionales de las ciencias sociales aportamos para la reflexión:
EL DILEMA ARGENTO (click aquí).



Saludos Cordiales.

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